Secondo Pia, un abogado italiano de 42 años y aficionado a la fotografía desde que tenía 20, por aquel entonces formaba parte de la comisión encargada de recopilar materiales para la exposición de arte sacro que se iba a llevar a cabo en Turín en 1998. Esta exposición de arte sacro, junto con una exposición general de Italia y una ostensión pública de la Síndone, formaba parte de un programa de actos para conmemorar varios eventos. El señor Pia consideró que la ostensión que se iba a celebrar aquel año sería una magnífica oportunidad para retratar fotográficamente la reliquia, y así incorporar la fotografía obtenida a la exposición de arte Sacro, de cuya comisión era miembro. El barón Antonio Manno (presidente de la comisión de la que formaba parte Pia, además de su amigo) hizo uso de su influencia en palacio para conseguir convencer al Rey, no sin gran esfuerzo, de que concediera permiso para la realización de la fotografía. Hay que tener en cuenta que en aquel entonces realizar una fotografía a algo sagrado podría resultar irrespetuoso, y más cuando las cámaras fotográficas comenzaban a popularizarse. Además el Rey temía que las fotografías se difundieran y pudieran dársele un uso inadecuado y sacrílego. Al final, el monarca aceptó tras argumentarle que si la Síndone desapareciera por algún imprevisto, como por ejemplo un incendio como los acontecidos en el pasado, la fotografía haría que quedase constancia de la existencia de la reliquia, y por otra parte, cada vez se incrementaba el número de poseedores de cámaras fotográficas que podían inmortalizar la reliquia y hacer un mal uso de la imagen capturada, por lo que más valía adelantarse a otros indeseados fotógrafos. La única condición que puso el Rey fue el que la actividad de Pia no perturbara en ningún momento de desarrollo de la ostensión. Así, durante la ostensión pública que se llevó a cabo desde el 25 de mayo al 2 de junio de 1898 (a la que acudieron más de 80000 personas), se le concedió al señor Pia dos días para fotografiar la Síndone, el día 25 y el 28 de mayo. Hay que resaltar que aunque para Secondo Pia la fotografía era una afición, las muchas horas que pasaba detrás de su cámara experimentando diversas condiciones y posibilidades, le otorgaron una gran experiencia incluso frente a situaciones realmente complejas como es el caso de la fotografía de interiores para lo que ideaba sistemas de espejos que iluminaban zonas donde la luz no alcanzaba. Gracias a su pericia en el arte fotográfico fue nombrado presidente de la Asociación Fotográfica de Turín.

La primea intentona que el abogado tuvo para inmortalizar fotográficamente la Reliquia con su Daguerrotipo (máquina fotográfica inventada por Daguerre en el 1835 dotada, en el caso de la cámara de Pia, de una lente Voigländer) fue el día 25 de mayo a las 14 h. Pia se subió al andamio de madera que habían montado él y sus ayudantes con la intención de capturar la imagen a la altura de la Síndone. Iba a realizar dos exposiciones, una de 14 y otra de 20 minutos, empleando placas ortocromáticas de 50 x 60 cm de la casa Edward. Sin embargo, ésta resultó ser una intentona fallida ya que a los 5 minutos de comenzar la primera exposición fotográfica, estalló uno de los filtros traslúcidos de vidrio esmerilado situados delante de una de las dos lámparas que iluminaban el lienzo. La función de estos filtros era estabilizar la variable intensidad luminosa que emitían las lámparas. Tras estallar el filtro, no dio tiempo a más puesto que los fieles iban a comenzar a entrar al Templo para venerar la Reliquia. No obstante, Pia disponía de tres días para prepararse para la segunda y última intentona. Esta segunda oportunidad llegó el día 28 a las 21:30 h, una vez finalizada la ostensión celebrada ese día. La sesión, aunque exitosa, no fue falta de dificultades como el robo de las tuercas de sujeción del andamiaje de  3,3 metros de altura sobre el que se situaría la cámara o la aplicación inesperada de un cristal protector delante del lienzo que -rdenó colocar la princesa Clotilde para evitar el deterioro de la Síndone durante la ostensión, lo que producía un indeseado reflejo de los focos. Pia colocó los filtros de vidrio esmerilado entre los focos (a una distancia de 1.5 m de ellos para evitar que se sobrecalentaran como ocurrió en la primera intentona) y la Síndone. A las 22:45 h, después de situar a 8 metros de distancia de la Síndone el andamiaje sobre el que se situaría el abogado con su cámara, encendió los focos y procedió con 4 exposiciones fotográficas de 8, 10, 14 y 20 minutos de duración. Todo el proceso quedó registrado en las actas por el notario Giuseppe Inclinan. Secondo Pia recogió las condiciones de su toma las cuales, junto con las observaciones de sus resultados, fueron incluidos en su libro “Memoria sulla riproductione fotografica della Santísima, Síndone de Torino”. A continuación, Pia llevó las placas a su casa y se encerró en su cuarto oscuro. Introdujo la placa de cristal de 50 x 60 cm. en una solución de oxalato de hierro y tras unos instantes el abogado pudo observar algo que le dejó realmente atónito. La imagen del Hombre de la Síndone que veía en la placa (en el negativo) era mucho más realista que la imagen presente sobre la Síndone misma, sorpresa que queda recogida en las siguientes palabras del propio abogado: “encerrado en mi cuarto oscuro, concentrado totalmente en mi trabajo, experimenté una intensa emoción cuando durante el revelado vi aparecer por primera vez el Rostro Santo, con tal claridad que quedé perplejo”. Por ello, no tardó en darse cuenta de que si lo que tenía en la placa era un positivo, forzosamente debía existir un negativo el cual indudablemente, en su opinión, no podía ser otro que el mismo lienzo. Posteriormente introdujo la placa en una solución fijadora de hiposulfito sódico y realizó una copia en positivo.

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